Agradecidas...

Queridas hermanas, llegamos al final de nuestro encuentro, por eso queremos compartir la  última semana que hemos vivido.

El lunes  27 y martes 28, nos acercamos a las constituciones para profundizar en cómo vivir nuestro carisma. Después pusimos en común lo que nos motiva, los deseos, llamadas, desafíos que sentimos en el hoy de la congragación.

Este mismo martes, por la tarde en la casa de las madres mayores de Salamanca, compartimos nuestra experiencia vocacional y qué nos llevamos de este  encuentro de preparación. Después, ellas se presentaron y nos dijeron cuándo cada una entró a la Congregación y dónde fueron entregando la vida. También nos animaron a seguir con gozo nuestra vocación. Después nos deleitaron con un  hornazo, empanada y otras cosas para picar.



















El miércoles por la tarde, estuvimos con las hermanas de  la comunidad Taller San José, conocida como la casita. Tuvimos un rato de oración en torno a las grandes mujeres que vivieron en esta casa: Teresa de Jesús y Bonifacia. Después compartimos la  merienda cena. Hemos disfrutado y pudimos compartir risas con chistes de Rosario Hernández. Al final, ellas nos presentaron el trabajo que realizan por medio de un power  point, en la cual también agradecieron  nuestra presencia.
















El  jueves 30, durante la mañana, con Adela de Cáceres, hicimos la ruta josefina. Paseando por la Calle Libreros, Traviesa, Masa, el colegio de los Ángeles, la Catedral, el convento de las Dominicas y la Clerecía. En todas ellas, imaginando la vida de Bonifacia, su encuentro con Butinya y a las primeras Siervas de San José.

El viernes por la mañana, después de un trabajo personal, compartimos la evaluación del encuentro. Por la tarde, hicimos una dinámica – oración, que nos ayudó  a entrar en contacto con nosotras mismas, en el conocimiento de la otra hermana con quienes hemos compartido el encuentro estos tres meses en Salamanca. Terminamos este momento vivido con una oración en la capilla, donde cada una llevaba el papel con las cosas bellas que cada una escribió pensando en la otra hermana. Todo esto lleno de gratitud por el camino conjunto que hicimos. Al final del día compartimos la comida, el último momento de nuestro encuentro, la despedida. En la cena cada una preparó alguna comida propia de su país.

















Gracias por  todos sus detalles, oraciones y los saludos que nos hicieron llegar, donde pudimos sentir su cercanía y cariño. Cada una nos llevamos en el corazón huellas profundas de este encuentro y regresamos a nuestras realidades con la certeza de que Jesús de Nazaret sigue dinamizando nuestras vidas. Seguimos haciendo camino, con el deseo de continuar encarnando el sueño de Dios a través de nuestro carisma…


 “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”

¡GRACIAS!